El consumo intensivo o crónico de estos refrescos, sobre todo entre niños y adolescentes, puede provocar daños cardiovasculares y de salud mental
Hoy en día el tema de las bebidas energéticas es un tema de discusión habitual en muchas noticias. En la actualidad el consumo de bebidas energéticas se dispara, especialmente entre niños y jóvenes, lo cual supone un gran problema para su salud. La ingesta de estas bebidas plantea un problema debido a su potencial impacto cardiovascular y en la salud mental, debido a un consumo intensivo o sostenido en el tiempo. En la literatura científica se han reportado cuadros de insomnio, palpitaciones, ansiedad o trastornos gastrointestinales asociados a tomar este tipo de refrescos, lo cual preocupa a los médicos.
Según la dosis de estos estimulantes ingerida y las características del individuo, el costo puede llegar a ser mayor, llegando a casos puntuales de paro cardíaco y muerte vinculado al abuso de estas bebidas.
Entonces, al ser una bebida permitida para adolescentes, con colores llamativos y en plena era del agotamiento, se ven como una buena solución ante la fatiga y atractiva para los jóvenes; aunque su precio para tu salud será mucho mayor. Es preocupante que las personas normalicen su uso, debido a la ausencia de restricciones y efectos secundarios a primera vista, lo cual lleva a un consumo más frecuente y de ahí los problemas.
La cafeína y el azúcar, como culpables
Consecuencias
- Hipertensión y palpitaciones: las altas frecuencias cardíacas y la sobreestimulación pueden causarlas
- Riesgo de eventos cardíacos: altas dosis de cafeína pueden sobrecargar los vasos sanguíneos
- Ansiedad, insomnio y nerviosismo: por las grandes cantidades de cafeína y taurina, que estimulan la actividad del SNC
- Dependencia: la cafeína causa dependencia ya que es adictiva
- Osteoporosis: causada por el alto contenido de cafeína y la carbonatación (gas de los refrescos)
- Hiperglucemia: debido a las grandes cantidades de azúcar de estas bebidas
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